John Gilligan, un jefe de la criminalidad irlandés, se enfrenta a hasta 11 años de prisión por un supuesto laboratorio de drogas en la Costa Blanca. El caso se centra en las acusaciones de que Gilligan estaba detrás de la operación, que, según los fiscales, estaba ubicada en la región e implicaba la producción de drogas. Si es declarado culpable, Gilligan recibiría una larga pena de prisión. El asunto ya está en manos de los tribunales, donde la fiscalía intentará demostrar las acusaciones y la defensa se opondrá a los cargos. Su situación legal queda pendiente mientras el caso avanza a través del sistema de justicia.